La globalización empresarial, una guerra contra el planeta y las personas.

Las fuerzas del mercado, los sistemas de recursos intensivos y de beneficios intensivos están creando caos en nuestro mundo, alterando los ecosistemas del planeta y los sistemas de la sociedad en términos de democracia, justicia y equidad. El cambio climático está erradicando comunidades enteras y la biodiversidad que sostiene la vida en la Tierra., amenazando la libertad de diversas especies y de diversas culturas en su evolución. Las especies han ido desapareciendo 1000 veces más rápido de lo natural y los monocultivos y químicos tóxicos se globalizaron a través de la agricultura industrial. El agua está despareciendo, los suelos se desertifican, llevando a las comunidades y a las personas fuera de sus tierras. Enfermedades crónicas no contagiosas están emergiendo en proporciones epidemiales ya que nuestro cuerpo se ve privado de su nutrición basada en la biodiversidad y que nuestro micro bioma intestinal está asaltado por venenos. La libertad para evolucionar de diferentes especies y culturas está siendo amenazada por la codicia, la sociedad extractiva y las tendencias totalitaristas que las mantienen. Si el modo de hacer comercio continúa como lo conocemos, la extinción de la especie humana podría ser inminente.

La polarización de la sociedad entre el 1% y el 99% es un síntoma de la guerra económica en contra de la sociedad. El 1% controla ahora el 82% de la economía, arrebatándole al resto de la humanidad sus derechos y su parte de los recursos del planeta, la riqueza de sus sociedades, sus sustentos y sus necesidades básicas. Este sistema, que roba al 99%, se basa en las reglas de la globalización empresarial redactadas por las empresas dominantes a favor de sus beneficios sin restricciones y socava todos los sistemas que aseguran justicia y equidad.

La economía como subconjunto de la ecología y de la sociedad.

La economía proviene de Oikos, que significa casa. La ecología es la ciencia de la casa, la economía es su gestión. El comercio es el subconjunto de la economía, la economía es un subconjunto de la ecología y de la sociedad. La globalización empresarial ha puesto el beneficio de las empresas por encima de las personas y del planeta, y ha reducido la economía de la casa Tierra a la economía de las empresas. La codicia, la globalización empresarial y el libre comercio resultan en un planeta enfermo y en democracias y economías moribundas.

Los gobiernos, las empresas y las instituciones financieras esconden esta economía enferma detrás de medidas falsas. Químicos derivados de la guerra están siendo esparcidos alrededor del mundo por medio de la agricultura industrial, destruyendo el planeta y contaminando nuestros cuerpos. «El crecimiento» se utiliza como medida de la salud de la economía ─una figura anónima que no nos dice nada en término de bienestar y que se usa para justificar la destrucción de especies y de la vida de la gente. Es el cálculo de una ficción que está basada en la mercantilización y la comercialización de todo lo que tiene vida. El PIB está basado en la suposición que si produces lo que consumes, no produces. Con lo cual las verdaderas economías circulares que sostienen la naturaleza y la sociedad se reducen a cero. El PIB consiste en extraer los recursos de la naturaleza y la riqueza de la sociedad. Esta extracción crea la ilusión que las empresas, al extraer de la naturaleza y de la sociedad y al transformar en bienes y servicios lo que otros han producido, son las «creadoras» de lo que la sociedad necesita y que sin ellas, nuestras necesidades no serán cubiertas.

Ahora las empresas se están preparando para imponer libremente nuevos tratados tóxicos para la sociedad, el planeta y la democracia, reduciendo cada vez más la libertad de las personas para vivir una vida libre y saludable.

El libre comercio y la globalización empresarial pasan por la privatización de bienes públicos, la apropiación del patrimonio, el desmantelamiento de los sistemas saludables y de los procesos regulatorios creados para la protección de la naturaleza, de los trabajadores, y de los grupos vulnerables. Están basados en la subversión de la democracia. «Democracia de mercado libre» es un oxímoron cuyo real sentido es: libertad completa para las empresas y derechos no democráticos para las personas.

Cuando la globalización fue impuesta al mundo en nombre del libre comercio, los líderes crearon la ilusión que eso cerraría el abismo entre ricos y pobres para crear igualdad. Proclamaron que el libre comercio era como «una marea que sube y levanta todos los barcos». En cambio, la globalización empresarial ha creado un tsunami constante que ha eliminado en todas partes los pequeños negocios, los pequeños agricultores, las pequeñas comunidades, las economías locales, las democracias locales y nacionales.

Esta economía polarizada y este sistema de comercio libre basados en la codicia también han dividido la sociedad utilizando los términos de religión, raza, género, una herramienta conveniente que distrae al público de la ausencia de bienes comunes y que institucionaliza una política de «divide y vencerás» fundada en la violencia. Las mujeres y los más vulnerables se llevan la peor parte de esta violencia en los desplazamientos de población debidos a las guerras, el cambio climático y la competencia de intereses en cuestiones de territorios y de control de recursos. Esto cubre el espectro de los refugiados climáticos, refugiados de guerra, refugiados económicos, campesinos, jóvenes desempleados, pequeños artesanos, todo lo que está ahora etiquetado como el 99% de gente «inútil» por el 1% de gente billonaria. Esos globalizadores están también pintando de rosa y justificando su codicia proclamando que el comercio potencia a las mujeres y promueve el feminismo, la última farsa presentada en la reciente conferencia de la OMC en Buenos Aires.

El 1% no representa la sociedad, la economía o la democracia. Solo representa su ansia sin límite por la codicia, el beneficio, la acumulación, la extracción, la dominación, el control y la exterminación. El nivel de riqueza acumulada en la ilegitimidad es significativo y escribir las reglas del comercio y de la economía en la violación de los imperativos democráticos es ahora un cáncer que amenaza los mismos sistemas que alimentan la sociedad. Todos los sistemas vivos, desde los más pequeños microbios y células hasta el mamífero más grande y el planeta como un todo son sistemas autoorganizados y son regulados para mantener su salud y su bienestar. La regulación es vital para los sistemas vivientes y democráticos. Los billonarios, una secta para el autoengrandecimiento se ha transformado en un cáncer económico, ecológico, social y político que solamente puede destruir los organismos que lo nutren. Solamente el cáncer no sabe cuándo dejar de crecer.

La Economía Democrática  es ahora un imperativo social, político y ecológico.

Sembrando las semillas del futuro requiere que participemos en formar democráticamente nuestras economías y nuestros sistemas de producción y de consumo y que reemplacemos los monopolios corporativos por bienes comunes, la competencia entre personas con cooperación. Con este manual le invitamos a participar en las decisiones que forman nuestras vidas y retomamos nuestro poder de detener la destrucción que está sucediendo.

Los principios de la Economía Democrática  incluyen:

  • El derecho y el deber de proteger a las personas, el planeta, nuestros ecosistemas, la sociedad y la democracia. La globalización y el libre comercio nos están arrebatando nuestro derecho y nuestro deber de proteger, atacando y etiquetando nuestros derechos bajo el nombre de «proteccionismo», permitiendo a las empresas que nuestro derecho y deber de proteger se perciba como una ofensa en contra del derecho a la codicia y al beneficio. Las empresas han inventado la palabra «`proteccionismo» como estratagema para subvertir la Economía Democrática .
  • La promoción, la protección y la práctica de la diversidad ─biológica, cultural, económica, política─ y del conocimiento para la eclosión de economías locales y creativas. La guerra empresarial en contra del planeta y de la gente está basado en monocultivos y en la imposición de la uniformidad, creando un mundo pensante y de acción mecanizado y unidireccional. La inteligencia artificial impide la inteligencia de la vida real, el conocimiento y el cuidado, los alimentos, la ropa, la salud, la riqueza y el bienestar.   
  • Defender, reclamar y rejuvenecer el patrimonio como el bien común y revertir toda apropiación impuesta por las empresas. Esto incluye el patrimonio natural como la biodiversidad, el agua, la atmosfera, los suelos, y el patrimonio social ─nuestro alimento, nuestra salud, nuestra educación, nuestra información y conocimiento, nuestra democracia. La comercialización del patrimonio para el beneficio de las empresas y del mercado es un síntoma de un competitivo sistema de la codicia empresarial sin restricciones.
  • Reclamar, recuperar y el rejuvenecer las economías locales, la localización y la descentralización para reducir la huella ecológica, aumentar las oportunidades económicas, el bienestar de las personas y de las comunidades, y reafirmar su cohesión ─una inversión de la actual imposición de la globalización, de la centralización y de la concentración.  
  • Reclamar la soberanía económica nacional basada en la democracia desde la base a través de soberanías económicas locales coherentes, para promover el patrimonio ─vital para la prevención de la violencia y de la destrucción que está siendo avivada por el crecimiento del nacionalismo cultural fundado en la política de «divide y vencerás», y de la mano libre de las empresas para controlar el espacio nacional, incluyendo la capacidad de demandar al gobierno, conduciendo a la subversión del dominio democrático..
  • Un planeta sostenible, basado en economías circulares ecológicas, abasteciendo las necesidades de todos dentro de los parámetros de la salud del planeta. La ausencia de sostenibilidad se basa en la extracción lineal y la competición, incrementando la contaminación y el desperdicio. La terminología del «ecoblanqueo» crea ilusiones, no sostenibilidad.
  • La justicia social y la equidad económica, basándose en economías circulares donde las oportunidades de crear riqueza y de compartir la riqueza son distribuidas en la sociedad. El objetivo de la actividad económica es de elevar el bienestar del planeta y de las personas. La economía global se ha convertido en una pendiente resbaladiza hacia abajo en cuanto al trabajo degradante, a la calidad de nuestro alimento, a la de nuestra vestimenta. La inundación de productos «baratos» y de servicios se basa en la explotación, la extracción y la externalización del verdadero coste del planeta y de las personas.
  • Todos los sistemas vivientes, incluidas las economías de las personas y la Economía Democrática  basadas en la cooperación, la autosuficiencia, la mutualidad y la solidaridad. El control de las empresas y la codicia se basan en la competición y en la comercialización del patrimonio, haciendo que las comunidades compitan para reducir el espacio ecológico, económico y político, propagando la inseguridad y los conflictos.
  • El derecho para todos a un trabajo digno y creativo. La sociedad tiene la obligación de proteger y de recompensar todo trabajo equitativo con justicia y legitimidad. La destrucción deliberada  del trabajo y de los derechos de los trabajadores está en el corazón de la globalización empresarial. Las empresas se imaginan un mundo sin trabajo y definen el 99% como gente inútil. Este futuro no es futuro en democracia.
  • El trabajo y el conocimiento verdadero de las personas son centrales para rejuvenecer la Tierra y la sociedad.

Translation kindly provided by Céline Art idiomart.translation@gmail.com

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