Campaign MT PA 20160629

Monsanto Tribunal and People’s Assembly

The Hague, 14th – 16th October 2016

6 Questions to Monsanto

NEWCAMPAIGN CALLTOACTIONSESP

Convocatoria para la Acción de Seed Freedom (Semillas de Libertad) – 2016 | Asambleas Populares para El Futuro de Nuestra Comida y El Futuro de Nuestro Planeta

2-16 de octubre – En todas partes


Translation kindly provided by Yrneh Ulloa and César Aponte, Fundambiente (Venezuela) – http://www.fundambiente.org.ve

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Este hermoso planeta que ha evolucionado por más de 4-5 billones de años y albergado a la humanidad por 200.000 años está ahora envenado  y contaminado, y su biodiversidad está siendo pirateada y saqueada a un ritmo que amenaza la existencia de nuestras especies.

En sólo 100 años, los químicos y tecnologías de conglomerados corporativo de la guerra -que fueron producidos  y se beneficiaron de los químicos que mataron millones de personas durante las dos guerras mundiales- siguen matando;  y arrasan con millones de especies al dispersar agroquímicos venenosos, destruyendo nuestro ecosistema, envenenando completamente la trama de la vida y apropiándose de cualquier otro aspecto de nuestras vidas para su beneficio económico.

Corporaciones como Monsanto, Bayer, Dow, Dupont y Syngenta, tienen sus raíces en la guerra. A través de políticas neoliberales que fomentan la desregulación del comercio global, agrandan su imperio con fusiones corporativas y mega-compras. Este es el caso de la oferta más reciente de Bayer de comprar Monsanto por 62 billones de Euros facilitados por el Banco Central Europeo.  Esto significa que el dinero público está siendo usado para fortalecer el monopolio de los destructores de la vida y derechos humanos. Estas sagradas corporaciones de hoy en día que han sido expuestas y enjuiciadas por crímenes a la humanidad en los años de la post-guerra, continúan usando los mismos venenos que matan, pero bajo el disfraz de héroes de la humanidad.

En sólo 2 décadas, estos criminales de guerra han fabricado tratados de “libre” comercio que están destruyendo la Tierra y forzando a los pequeños granjeros, los verdaderos productores de comida, a irse de sus tierras. Ellos han incrementado el control sobre las semillas, robándonos nuestra libertad de producir comida, nuestros derechos humanos y nuestra democracia. A través de patentes y derechos de propiedad intelectual, han establecido monopolios, amenazado los derechos de los campesinos a la semilla, el derecho de la gente a medicina a precios asequibles y los derechos de los pueblos del mundo a comida saludable y nutritiva.

(http://www.theeventchronicle.com/news/north-america/cancer-causing-glyphosate-herbicide-found-urine-93-americans/#)

Los indios Hopi (habitantes originarios de Norteamérica) describen este fenómeno como “Powaqqatsi”: una entidad o forma de vida que consume las fuerzas de la vida de otros seres para poder continuar con la suya.

Un siglo de Ecocidios y Genocidios

Monsanto y Bayer tienen una larga historia común. Ellos hacían explosivos y gases tóxicos letales usando tecnologías compartidas y vendiéndolos a ambos bandos durante las dos guerras mundiales. Bayer era parte de I.G.Farben, el núcleo financiero de Hitler y el conglomerado químico incondicional y proveedor de -entre otros venenos- el Zyklon-B, un pesticida a base de cianuro utilizado en campos de concentración durante el Holocausto, que se utilizó como prueba en los juicios de Núremberg, y que encontró que I.G. Farben y sus socios (Bayer, BASF, Hoechst y Aventis) eran culpable de crímenes de guerra.

(http://www4.drrathfoundation.org/PHARMACEUTICAL_BUSINESS/history_of_the_pharmaceutical_industry.htm, http://www.truthwiki.org/ig-farben-pharmaceutical-conglomerate-1916-to-2015/)

Monsanto y Bayer tenían una empresa conjunta – MOBAY –  la cual suministraba ingredientes para el agente naranja en la guerra de Vietnam. Veinte millones de litros de defoliantes y herbicidas producidos por MOBAY fueron rociados sobre Vietnam del Sur. Como resultado, hoy en día los niños siguen naciendo con deformaciones congénitas, los adultos tienen enfermedades crónicas y muchos siguen muriendo de cáncer (http://journal-neo.org/2016/05/21/bayer-and-monsanto-a-marriage-made-in-hell/). La guerra de Monsanto contra el planeta y la gente continúa hoy con el glifosato  en su producto Round up Ready-OGM, que ha demostrado ser cancerígeno, así como su algodón BT, que ha llevado a millones de agricultores a la deuda y el suicidio (https://ecowatch.com/2016/05/29/urine-test-monsanto-glyphosate/).

En todo el mundo las personas se están levantando, los gobiernos democráticos están respondiendo a detener este ecocidio y genocidio. Estos gigantes han respondido atacando a las leyes y políticas de los gobiernos que toman medidas en respuesta a los movimientos sociales y la necesidad de proteger la tierra y los derechos de las personas. Uno de los muchos ejemplos ahora es el de Bayer que demanda al gobierno de la India para retener sus derechos de monopolio sobre su peligroso fármaco Nexavar (http://www.politicalaffairs.net/bayer-sues-indian-government-to-retain-monopoly-right/).

Apropiándose de la Vida – Patentes sobre Semillas

Durante las últimas dos décadas desde el Acuerdo sobre los ADPIC de la OMC, las empresas han hecho todo lo posible para poseer la vida, nuestras semillas y nuestro conocimiento a través de los derechos de propiedad intelectual, mediante el instrumento de patentes sobre las semillas y la vida, impulsada por la codicia y el poder ilimitado. En 1995, un representante de Monsanto admitió que en la redacción del acuerdo sobre los ADPIC de la OMC ellos mismo eran el paciente, el médico que diagnostica y el que trata. Todo en uno.

A través de la ingeniería genética y mediante la declaración de que la semilla puede ser una invención corporativa y por lo tanto pueden ser propiedad de las empresas, se les ha  permitido construir monopolios, cobrar derechos de autor a los agricultores mientras se les niega su derecho a compartir y guardar la semilla, robando a los campesinos y ciudadanos en general sus derechos a las semillas y la soberanía alimentaria[1].

Además de los temas de seguridad, incluyendo la modificación genética, la biología sintética y la modificación genética vinculado a los transgénicos, la cuestión primordial es la propiedad de la vida en la Tierra.

Las patentes sobre las semillas y la vida son no éticas e inmorales, violan la integridad de la vida y violan los derechos de los agricultores.

Las falsas demandas y narrativas

Toda la industrialización de la alimentación, la agricultura y la vida se basa en la falsa afirmación de que van a alimentar al mundo, cuando la realidad es que una agricultura que ha sido moldeada por la industria de la guerra es la causa del hambre y la desnutrición del mundo. Igualmente erróneas son las afirmaciones de que la agricultura industrializada produce mayores rendimientos y reduce el uso de pesticidas cuando la realidad ha demostrado que es todo lo contrario. En 2009, el informe de las Naciones Unidas y del Banco Mundial afirmó que la agricultura industrial química intensiva ha degradado la base de recursos naturales de la que depende la supervivencia humana y amenaza la seguridad del agua, la energía y el clima. La continua dependencia de soluciones simplistas y de tecnologías muy costosas -incluyendo cultivos transgénicos-  no son la solución para reducir el hambre y la pobreza persistentes y podría exacerbar los problemas ambientales y empeorar la desigualdad social. Las tecnologías como las variedades de cultivos de alto rendimiento, productos agroquímicos y la mecanización han beneficiado principalmente a las empresas transnacionales y a los ricos, en lugar de a los pobres y hambrientos del mundo. https://www.globalonenessproject.org/sites/default/files/downloads/IAASTD%20Fact%20Sheet.pdf

Las últimas dos décadas de experiencia con los transgénicos han demostrado que es una tecnología fallida – que en vez de controlar las malas hierbas y las plagas, ha creado malas hierbas y plagas resistentes a los agrotóxicos fabricados por la industria (http://www.ewg.org/agmag/2016/03/epa-watchdog-investigate-monsanto-gmos-and-superweeds). A pesar de esto, las patentes, las colecciones de regalías y la avaricia corporativa siguen para impulsar la propagación de organismos modificados genéticamente.

Si bien la competencia es parte de la retórica de los tratados de libre comercio, el monopolio es el resultado y como tales, están destruyendo la diversidad, el pluralismo y la democracia, los sistemas que protegen nuestra alimentación, salud y medios de vida. Por ejemplo, la India se vio obligada a permitir la entrada de Monsanto en nombre de la competencia. Hoy Monsanto controla el 95% del suministro de semillas y ha establecido un monopolio absoluto que ha empujado a los granjeros a la deuda y el suicidio. Del mismo modo, los gigantes farmacéuticos globales, que no se diferencian de los gigantes de agroquímicos y biotecnología, están tratando de destruir la industria de medicamentos genéricos y medicamentos a precios asequibles.

A través de acuerdos de licencias cruzadas como estas fusiones y adquisiciones, será una cuestión de imagen lo que decida cuál de ellas estará en la vanguardia, dividiendo la responsabilidad y ampliando los derechos del monopolio a través de patentes – como las de semillas- que no se corresponden con invenciones de las empresas.

Con el uso del término “ciencia”, estas empresas de guerra atacan a los científicos independientes para mantener y expandir sus imperios. Llaman “ciencia” a su propaganda corporativa mientras que a las políticas de bioseguridad de los gobiernos y a los científicos independientes se les etiqueta de “anti-ciencia”.

Ataque en el conocimiento, la ciencia y la democracia

Los científicos y periodistas independientes han sido atacados sistemáticamente para mantener la mentira de que los transgénicos son la panacea milagrosa para alimentar al mundo y los OGM como una invención que justifica los monopolios de patentes. Como consecuencia tenemos  medios  de comunicación de Monsanto,  relaciones públicas de Monsanto desfilando como ciencia y gobiernos que han sido secuestrados por las corporaciones, descalificando todas las evidencias científicas para seguir imponiendo los transgénicos. Los gobiernos que hicieron las leyes de conformidad con las obligaciones internacionales de excluir las patentes sobre semillas y patentes sobre la vida y proteger la biodiversidad y prevenir la biopiratería para proteger a sus ciudadanos, se enfrentan ahora a los principales ataques de los Monsantos del mundo y el gobierno de Estados Unidos.[2]

Los monopolios ilegítimos de Monsanto de semillas de algodón BT y el control ilegítimo de la semilla les ha permitido tener el control del 95% del algodón, generando un aumento de los precios de las semillas, y trayendo como consecuencia que los agricultores queden atrapados en deudas impagables, llevando a más de 300.000 agricultores al suicidio. Un grupo de trabajo nombrado por el gobierno de Maharashtra, el epicentro del algodón BT, así como de los suicidios de agricultores, demostró que siempre que hay BT hay suicidios, denominándolos ahora, “cultivos asesinos”.

Los OMG inevitablemente van a contaminar cultivos no transgénicos a través de la polinización y el viento. Con las patentes sobre genes y semillas, Monsanto ha invertido el principio ambiental de ‘quien contamina paga’, al demandar y asegurar que es el contaminado el que debe pagar. Esto es lo que ocurrió con Percy Schmeiser en Canadá y Steve Marsh en Australia. También han demandado a cientos de otros agricultores. http://naturalsociety.com/monsanto-sued-farmers-16-years-gmos-never-lost/

Con el amplio reconocimiento de la insuficiencia de las tecnologías de BT y HT, los gigantes genéticos están acometiendo para impulsar nuevas herramientas de transformación genética y la ingeniería genética como la biología sintética y la edición de genes. Ellos están haciendo esto para eludir la regulación de la bioseguridad de los OGM que el mundo entero está exigiendo. Vermont ha sido demandado por Monsanto para evitar su ley de etiquetado de OMG. El intento de Monsanto para introducir la Ley DARK[3]  fue recientemente rechazado por el Senado.

Corporaciones deshonestas propagando anarquía

Si los transgénicos son tan seguros y tan buenos como dicen las corporaciones, se declararían sus productos en voz alta y con claridad. Su negativa a hacerlo es un conocimiento implícito de sus efectos nocivos, por lo que se gastan millones de dólares para hacer frente a los resultados negativos tales como el informe de la OMS en 2015 en el que consta que el Roundup -glifosato es cancerígeno. http://sustainablepulse.com/2015/07/30/who-publishes-full-probable-human-carcinogen-report-on-glyphosate/#.V1QZGCN96VE

Si bien Monsanto afirma poseer la semilla como una innovación propia, igualmente declara que son sustancialmente equivalentes a otras semillas para eludir las regulaciones de bioseguridad que evalúan daños al medio ambiente y a la salud pública. Esto es esquizofrenia ontológica. El mismo organismo no puede ser una nueva invención y ser natural al mismo tiempo.

En los 20 años que han transcurrido  desde que las patentes sobre semillas y la vida fueron introducidas por los gigantes químicos, estos se han convertido en los gigantes de la genética y de las semillas. Armadas con las patentes ilegítimas de la semilla y de la vida, estas multinacionales empezaron a comprar empresas más pequeñas, destruyendo los semilleros comunes o públicos y con ella, la soberanía popular para la producción de semillas y la libertad alimentaria de la población. La concentración del control sobre las semillas se ha reducido a un puñado de mega-corporaciones. Las seis empresas más grandes del mundo dedicadas a la fabricación de pesticidas y de transgénicos que además poseen las industrias de semillas, pesticidas y de biotecnología son BASF, Bayer, Dupont, Dow Chemical, Monsanto y Syngenta. Monsanto intentó comprar Syngenta que ahora está fusionanda con ChemChina. Dow Chemical, que compró Union Carbide, que era responsable del desastre de Bhopal y que aún hoy está matando y mutilando a millones, ahora se está fusionando con Dupont. Para no ser menos, Bayer está comprando Monsanto. A través de acuerdos de licencias cruzadas como estas fusiones y adquisiciones, será una cuestión de imagen y mercadeo lo que decida quien estará a la vanguardia, diseminando las responsabilidades y y ampliando los derechos de los monopolios a través de patentes no basadas en invenciones, como es el caso de la semilla.

Habiendo contribuido con el 50% de los gases de efecto invernadero generadores del cambio climático a través de una agricultura basada en venenos, las corporaciones están robando variedades resistentes al clima que los agricultores han evolucionado durante. Esta es la biopiratería de la resiliencia al clima, y más de 1500 patentes ya han sido biopirateadas.

La filantropía también ha entrado en el juego con Bill Gates y su Fundación quien, en colaboración con estas corporaciones multimillonarias, está forjando nuevos territorios para sus venenos, con el pretexto de hacer el bien para la humanidad http://www.alternet.org/food/bill-gates-mission-sell-gmos-africa-hes-not-telling-whole-truth. Mediante el uso de software de computación para el mapeo genómico, Gates y las corporaciones están patentando las variedades genéticas que los agricultores han criado a lo largo de generaciones. La Fundación Gates financió DivSeek -un mega-programa para piratear la biodiversidad global- que controla los semilleros del mundo, incluyendo la colección de semillas de los agricultores almacenada en los bancos de genes del sistema CGIAR. Bill Gates ha invertido fuertemente sus millones junto con la Fundación Rockefeller en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard en Noruega. Tanto como el 75% de la diversidad agrícola mundial existe fuera de los grandes bancos de semillas institucionales y privados, siendo mantenidas por los productores más marginales del mundo, la mayoría de ellos mujeres. Ese enorme y valioso financiamiento sería mejor usado apoyando una agricultura auto-sostenible,  ayudando a los agricultores a ahorrar, cuidar y sembrar sus propias semillas, que es sin duda el camino más seguro para alimentar a los hambrientos del mundo.

La agenda tóxica de las corporaciones de la guerra y fundaciones privadas todopoderosas se basa en afirmaciones falsas acerca de la innovación y la invención de nuestras semillas, nuestro patrimonio y la vida en la tierra, el secuestro de nuestros gobiernos, y el ataque a aquellos que se niegan a ser secuestrados. El ataque a los gobiernos soberanos se ha intensificado en los últimos meses, como lo vemos en el caso de la India, Argentina y Brasil y Venezuela[4]. Tales ataques a las leyes elaboradas democráticamente y a políticas públicas democráticamente elaboradas para el interés público y nacional, es apenas la punta del iceberg de las las disputas legales entre los inversionistas privados y los Estados que recientemente han sido introducidas en las negociaciones para el establecimiento del Área Trasatlántica de Libre Comercio[5] (TTIP por sus siglas en inglés) y en los acuerdos comerciales del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica[6] (TPP por sus siglas en inglés).

El fenómeno Powaggatsi de los Hopi es claramente perceptible en la actualidad – estamos tratando con una fuerza destructiva que se está llevando la vida siempre y dondequiera que pueda: Si las corporaciones encuentran la manera, nuestra frágil red de la vida será envenenada y rota, la diversidad de especies será conducida a la extinción, la gente perderá todas las libertades, su semilla, su comida, su conocimiento y la libertad de tomar sus propias decisiones.

La vida, la sociedad y la democracia están bajo amenaza. Nos negamos a permitir que este futuro se desarrolle.

Queremos la Tierra, vamos a proteger a su diversidad, y vamos a defenderla junto con nuestros derechos como ciudadanos.

Declaramos:

– Somos parte de la red de la vida. Somos la Tierra y sus diversas especies. Todas las especies tienen derechos, la naturaleza tiene derechos y los derechos de todas las personas están consagrados en las leyes internacionales y nacionales.

– Nuestra semilla, nuestra biodiversidad, nuestro conocimiento es un bien común que vamos a proteger y compartir. Las patentes sobre semillas y patentes sobre la vida son ética, moral, científica y jurídicamente incorrectas. Por tanto, no dejaremos de crear bancos de semillas comunitarios.

– Las semillas no son una invención corporativa, sino una co-creación y co-evolución a través de la asociación de la naturaleza y los agricultores durante miles de años.

– Porque amamos la tierra y su biodiversidad y reconocemos nuestros derechos dados por la naturaleza y no por corporaciones,  no aceptamos ni reconocemos las patentes sobre semillas y patentes sobre la vida. Vamos a resistir todas las formas de esclavitud de la semilla.

– Desobedeceremos todas las leyes diseñadas por las empresas que violen los derechos de la naturaleza, los derechos de los agricultores y nuestros derechos a las semillas y alimentos libres.

– Nuestra biodiversidad y las variedades de semillas que los agricultores han criado producen el 70% de los alimentos del mundo, que es más nutritivo que el alimento industrial de las empresas. Los alimentos producidos por el agricultor campesino son una respuesta fundamental para el hambre y la crisis de desnutrición, y no los transgénicos y los monopolios corporativos como las compañías de semillas nos han hecho creer.

– A través de nuestro conocimiento y nuestros sistemas agroecológicos, rejuvenecemos la biodiversidad, protegemos a nuestras abejas y polinizadores, renovamos y recargamos agua,  regeneramos los suelos y al mismo tiempo hacemos frente al cambio climático.

– Estamos comprometidos con una vida libre de semillas y alimentos transgénicos y libres de agrotóxicos. En sociedades donde los transgénicos han sido introducidas de manera antidemocrática, vamos a trabajar para eliminarlas gradualmente mediante la promoción de alternativas libres de transgénicos a la vez que exigimos el etiquetado de los OGM para que los ciudadanos tengan derecho a saber y a elegir.

– Las nuevas tecnologías de ingeniería genética tales como la biología sintética y la ingeniería genética no son precisas ni seguras y necesitan una regulación estricta. El derecho a la bioseguridad está garantizado en el artículo 19.3 de la Convención de Diversidad Biológica y el Protocolo de Bioseguridad.

– No vamos a permitir que las leyes ambientales internacionales tales como la Convención de Diversidad  Biológica y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), así como las leyes nacionales que protegen a las personas a sean desmanteladas por las empresas.

– Así como los ciudadanos del mundo en Seattle dijeron a la OMC y las corporaciones que escribieron los tratados: Nuestro mundo no está en venta. Vamos a resistir todos los intentos de imponer nuevos acuerdos de libre comercio como el TPP TTIP y que sólo encarnan la libertad de las empresas para destruir nuestro planeta y nuestras vidas. No reconocemos esta libertad corporativa. Vamos a recuperar y profundizar nuestras democracias para que todas las especies y todas las personas puedan desarrollar en libertad y llegar a su pleno potencial.

Estamos viviendo lo que podría ser la competencia final entre la esclavitud y la libertad, la muerte, la destrucción y la vida. Declaramos nuestra unidad como una humanidad común, como ciudadanos de la tierra, sembrar las semillas de la vida, las semillas de libertad.


Notas del traductor:

[1] Es importante mencionar el caso de Venezuela, en donde m{as de 100 organizaciones populares junto con un gobierno de izquierda y revolucionario, aprobaron una Ley de Semillas que protege la semilla campesina y prohíbe tanto el uso de semillas trasngénicas como la apropiación de las semillas por parte de intereses privados (nota del traductor).

[2] Basta ver los continuos ataques de propaganda basados en mentiras sobre Venezuela por mantener leyes que actúan a favor del pueblo y no de las corporaciones (nota del traductor).

[3] Acrónimo del ingles “Denying Americans the right to know”, que se traduce como “Negando a los estadounidenses el derecho a saber”

[4] En Venezuela, una ley de 2015 que protege a la semilla campesina y prohíbe la producción de alimentos transgénicos, pretende ser abolida por el parlamento recientemente electo con mayoría conservadora y vinculada a las corporaciones trasnacionales.

[5] La Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI), conocida en inglés como Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) o Transatlantic Free Trade Area (TAFTA) o Área Trasatlántica de Libre Comercio, es una propuesta de tratado de libre comercio (TLC) entre la Unión Europea y Estados Unidos actualmente en negociaciones.

[6] El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (en inglés: Trans-Pacific Partnership, TPP) o simplemente Acuerdo Transpacífico, es un tratado de libre comercio entre varios países de la Cuenca del Pacífico que aborda una variedad de materias de políticas públicas, firmado el 4 de febrero de 2016 en AucklandNueva Zelanda.1 Entre otras cosas, el TPP busca rebajar las barreras comerciales, establecer un marco común de propiedad intelectual, reforzar los estándares de derecho del trabajo y derecho ambiental, y establecer un mecanismo de arbitraje de diferencias inversor-estado.2 TPP es considerado por el gobierno de los Estados Unidos como el tratado complementario a la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP),3 un acuerdo similar entre Estados Unidos y la Unión Europea.

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